Gestoría o consultoría para tu restaurante: diferencias claras
Gestoría, asesoría fiscal o consultor gastronómico: qué hace cada uno, tabla comparativa, obligaciones fiscales y laborales, y cómo coordinarlos bien.

«Necesito una gestoría para mi restaurante» y «necesito una consultoría gastronómica» parecen la misma búsqueda, pero resuelven problemas distintos. Es una confusión muy extendida: en español, “asesoría” se usa tanto para la asesoría fiscal-laboral-contable como para la asesoría gastronómica de negocio, y eso lleva a muchos hosteleros a llamar a la puerta equivocada. Si tu restaurante acaba de abrir, factura mal sus trimestres o sientes que el beneficio no aparece aunque el local esté lleno, antes de buscar ayuda conviene tener claro a qué profesional le corresponde cada papel.
La respuesta corta es que casi nunca se trata de elegir entre uno u otro. Un restaurante necesita, casi siempre, una gestoría o asesoría fiscal-laboral para cumplir con Hacienda y la Seguridad Social, y puede necesitar además un consultor gastronómico para mejorar el negocio: costes, carta, operativa o expansión. Son dos funciones complementarias, no competidoras.
Tabla por problema y responsable
| Si tu problema es… | Profesional que toca | Qué no esperes de él |
|---|---|---|
| Modelos 303/111, nóminas, altas y bajas, convenio | Gestoría / asesoría fiscal-laboral | Que rediseñe la carta o el flujo de cocina |
| «Facturo pero no gano», food cost, prime cost, carta | Consultor gastronómico / asesoría de negocio | Que presente impuestos o liquide seguros sociales |
| Traspaso, estructura societaria, deuda con banco | Asesoría fiscal-jurídica (a menudo la misma gestoría) | Que implante procesos de sala sin encargo expreso |
| Apertura: licencias municipales y alta censal | Gestoría + técnico de licencias (suele ser otro perfil) | Que defina el concepto gastronómico del local |
| Reposicionamiento o reconversión del local en marcha | Consultor gastronómico (proyecto por fases) | Que sustituya la gestoría en obligaciones recurrentes |
En el directorio hay 59 perfiles en consultoría financiera que trabajan rentabilidad, escandallos o control de gestión; no son gestorías: no presentan tus modelos trimestrales. Perfiles como Gabinete Gestor declaran asesoramiento financiero, fiscal y laboral en hostelería; ChefBusiness se centra en consultoría de negocio, planes y operativa. No los mezcles al pedir presupuesto.
Gestoría, asesoría fiscal y consultoría: qué es cada cosa
En el día a día del sector se mezclan tres términos que conviene separar:
- Gestoría: despacho que tramita documentos y gestiones administrativas ante la Administración —presentación de impuestos, altas y bajas, nóminas— con un enfoque ejecutor. El gestor presenta lo que toca en plazo; no suele cuestionar la estrategia del negocio.
- Asesoría fiscal, laboral y contable: muy próxima a la gestoría en la práctica diaria de un bar o restaurante pequeño (de hecho, muchos despachos ofrecen ambas funciones bajo el mismo nombre), pero con un rol algo más consultivo: interpreta los números, avisa de riesgos y plantea opciones dentro del marco legal.
- Consultoría o asesoría gastronómica: no se ocupa de presentar impuestos. Analiza el negocio —carta, escandallos, operativa, marketing, expansión— para mejorar su rentabilidad. Nuestra guía asesor vs consultor gastronómico profundiza en las dos variantes de este segundo perfil.
El error más común es esperar que la gestoría explique por qué el restaurante no gana dinero, o que el consultor se encargue del modelo 303. Ninguno de los dos está diseñado para eso.

Qué hace una gestoría para hostelería
Una gestoría (o asesoría fiscal-laboral) especializada en hostelería se encarga de que el restaurante cumpla sus obligaciones recurrentes con Hacienda, la Seguridad Social y, en su caso, el registro contable. Las más habituales en un bar o restaurante son:
| Obligación | Modelo / trámite | Periodicidad | Qué cubre |
|---|---|---|---|
| IVA | Modelo 303 | Trimestral (del 1 al 20 de abril, julio y octubre; 4º trimestre del 1 al 30 de enero) | Declaración-liquidación del IVA repercutido y soportado |
| Resumen anual de IVA | Modelo 390 | Anual (junto al 4º trimestre, 1-30 de enero) | Recopila lo declarado en los cuatro modelos 303 del ejercicio. Ojo: hay negocios exonerados de presentarlo (ver más abajo) |
| Retenciones a trabajadores y profesionales | Modelo 111 | Trimestral (1-20 de abril, julio, octubre y enero) | Ingreso de las retenciones de IRPF practicadas en nóminas y facturas de profesionales |
| Resumen anual de retenciones | Modelo 190 | Anual (enero) | Detalle perceptor a perceptor de lo ingresado en los cuatro modelos 111 |
| Pago fraccionado / IS o IRPF | Modelo 130 o 131 (autónomos en estimación directa o en módulos) o Modelo 202 (sociedades) | 130/131: trimestral · 202: tres pagos al año (1-20 de abril, octubre y diciembre) | Adelanto del impuesto sobre el beneficio |
| Retención del alquiler del local | Modelo 115 (trimestral) + Modelo 180 (resumen anual) | Trimestral (115) y anual en enero (180) | Retención del 19 % sobre el alquiler del local donde se ejerce la actividad |
| Operaciones con terceros | Modelo 347 | Anual (febrero) | Declaración informativa de las operaciones con un mismo cliente o proveedor que superen 3.005,06 € (IVA incluido) en el año |
| Altas y bajas de personal | Afiliación y alta en el Régimen General | Alta: antes del inicio de la prestación de servicios. Baja: en los 6 días naturales siguientes al cese (RD 643/2026, antes eran 3) | Alta y baja del trabajador en la Seguridad Social, obligatorias para el empresario |
| Nóminas y Seguros Sociales | Sistema RED / TGSS | Mensual | Cálculo de nómina según convenio y cotización a la Seguridad Social |
El tipo de IVA aplicable a los servicios de restauración en España es el reducido del 10 %, según confirma el manual práctico de IVA de la Agencia Tributaria. Hay una excepción relevante: el artículo 91 de la Ley 37/1992 del IVA excluye a las bebidas alcohólicas del tipo reducido, de modo que su venta para llevar tributa al tipo general del 21 %. Los plazos de los modelos 303 y 390 están fijados en el calendario de autoliquidaciones de la propia AEAT; el modelo 390 tiene además una lista de exonerados de su presentación que incluye a quienes tributan solo en régimen simplificado de IVA o por arrendamiento de inmuebles urbanos —un bar o restaurante en módulos de IRPF suele estar, precisamente, en el régimen simplificado de IVA, así que conviene comprobar con la gestoría si aplica la exoneración—. Los plazos del modelo 111 están en su ficha de procedimiento en la sede electrónica; el modelo 190 se describe en su ficha de procedimiento en la sede electrónica. La retención del alquiler del local (modelos 115 y 180) y su tipo del 19 % están fijados en el folleto de retenciones de la Agencia Tributaria, y el umbral de 3.005,06 € del modelo 347 en su ficha de declaraciones informativas.
En el terreno laboral, la gestoría también vigila el convenio colectivo aplicable. Esto es más delicado de lo que parece: el VI Acuerdo Laboral de ámbito estatal para el sector de la Hostelería —ALEH VI— (BOE) fija la clasificación profesional, el régimen disciplinario y otras materias comunes en toda España, pero no establece tablas salariales estatales: el propio texto remite la cuantía del salario a la negociación colectiva de ámbito territorial inferior (provincial, en la mayoría de los casos) o al contrato individual. Dicho de otro modo: el convenio que fija el sueldo de un camarero en Barcelona no es necesariamente el mismo documento que el de Sevilla, y una gestoría que no esté familiarizada con hostelería puede aplicar tablas salariales equivocadas sin darse cuenta. Además, debe gestionar el alta de cada trabajador en el Régimen General de la Seguridad Social antes de que empiece a prestar servicio, algo especialmente sensible en un sector con mucha rotación y contratos de temporada. La baja, por su parte, debe comunicarse en los 6 días naturales siguientes al cese, según el artículo 32 del Real Decreto 84/1996 (el plazo pasó de 3 a 6 días naturales con la modificación en vigor desde agosto de 2026).
Lo que aporta un consultor gastronómico
El consultor gastronómico no presenta impuestos: diagnostica y transforma el negocio. Nuestra guía sobre qué hace un consultor de restaurantes lo desarrolla en detalle, pero en síntesis trabaja sobre:
- Rentabilidad y costes: escandallos, rentabilidad por plato, prime cost y estructura de precios.
- Operativa: flujos de cocina y sala, proveedores, personal, mermas, mediante una auditoría del restaurante cuando hace falta un diagnóstico completo.
- Estrategia: concepto, apertura, expansión, franquicia o reposicionamiento de marca.
- Marketing y experiencia de cliente: reputación online, carta, ambientación.
El consultor trabaja por proyecto, con objetivos a varios meses vista; la gestoría, en cambio, sigue el calendario fiscal recurrente, trimestre a trimestre. Por eso sus honorarios suelen fijarse como un proyecto cerrado o unas sesiones de seguimiento, no como una cuota fija recurrente. Según nuestra propia guía de precios de consultoría gastronómica, un proyecto cerrado va de unos 800 € (diagnóstico inicial) a 25.000 € según el alcance —una apertura integral se sitúa entre 8.000 y 25.000 €—, con tarifas por hora de entre 80 y 250 € para intervenciones puntuales. Y si el consultor sí trabaja con cuota mensual, esa modalidad se llama iguala: la comparativa iguala, proyecto u hora explica qué incluye cada modelo y cuándo conviene cada uno.
Tabla comparativa: gestoría vs consultoría gastronómica
| Gestoría / asesoría fiscal-laboral | Consultoría / asesoría gastronómica | |
|---|---|---|
| Qué resuelve | Cumplimiento: impuestos, nóminas, altas y bajas, contabilidad | Rentabilidad y crecimiento: costes, carta, operativa, estrategia |
| Cuándo acudir | Desde el primer día de actividad, de forma continua | Cuando hay un problema concreto (márgenes, apertura, expansión) o para una revisión periódica |
| Cómo cobra | Cuota fija mensual o por trámite, recurrente mientras dure la actividad | Proyecto cerrado (800-25.000 € según alcance), tarifa por hora (80-250 €/h) o cuota mensual de seguimiento (1.200-3.500 €/mes) |
| A quién rinde cuentas | A la Administración (plazos y formas legales) y al propietario | Al propietario o gerente, sobre objetivos de negocio pactados |
| Horizonte temporal | Mes a mes / trimestre a trimestre | Semanas o meses, con seguimiento posterior opcional |
| Qué necesita del otro | Datos de ventas, compras y personal que a veces organiza el consultor | Cifras contables y fiscales que prepara la gestoría (P&L, libro de compras) |
Señales de que necesitas uno, el otro, o ambos
- Si todavía no tienes alta censal, IVA sin declarar o seguros sociales sin liquidar: necesitas una gestoría ya, no puede esperar.
- Si facturas bien, cumples en plazo, pero no sabes si cada plato es rentable o por qué el margen se estrecha: necesitas un consultor.
- Si vas a abrir, traspasar o franquiciar un local: necesitas ambos, cada uno en su terreno (la gestoría para el alta censal —modelo 036/037— y el IAE, el consultor para el plan de negocio y el concepto).
- Si tu gestoría actual nunca ha trabajado con hostelería y aplica el convenio o la cotización genéricos: es momento de buscar una especializada en el sector, aunque solo sea para evitar errores en nómina.
Qué pedir a cada profesional
A la gestoría o asesoría fiscal-laboral conviene exigir calendario de modelos, acceso al libro de compras y ventas, nóminas desglosadas y un informe de cuentas periódico que puedas compartir con un consultor. Pregunta también por experiencia en hostelería y en el convenio provincial aplicable.
Al consultor gastronómico pide alcance por fases, entregables verificables, quién ejecuta cada tarea y qué datos necesita de tu gestoría desde el día uno. Si dudas entre perfiles, la guía asesor vs consultor gastronómico aclara diferencias de mandato y dedicación.
Checklist para contratar una gestoría especializada en hostelería
- ¿Cuántos clientes de restauración lleváis actualmente? ¿Conocéis el convenio provincial que aplica en mi zona, no solo el marco estatal (ALEH)?
- ¿Quién presenta el modelo 303 y el 111 cada trimestre, y con cuánta antelación me enviáis los datos para revisarlos antes de la fecha límite?
- ¿Gestionáis también las altas y bajas en la Seguridad Social cuando hay mucha rotación de personal o contratos de temporada?
- ¿Con qué frecuencia me entregáis un informe de cuentas (no solo los impuestos presentados) que pueda compartir con un consultor si lo necesito?
- ¿Tenéis experiencia con el régimen fiscal concreto de mi negocio (autónomo, sociedad, varios locales)?
- ¿Cómo gestionáis el libro de compras y ventas, y en qué formato puedo descargarlo yo mismo?
Flujo de datos entre gestoría y consultoría
La gestoría y el consultor no trabajan en paralelo sin cruzarse: el consultor necesita los datos que la gestoría ya tiene preparados para evitar reconstruir la contabilidad desde cero. En concreto, un consultor suele pedir:
- El libro de compras y ventas o los modelos 303 presentados, para calcular el food cost real del periodo.
- La cuenta de pérdidas y ganancias (P&L) o, como mínimo, el balance de sumas y saldos, para situar el prime cost y los gastos fijos.
- Las nóminas y el coste de Seguridad Social del personal, para calcular el coste laboral sobre ventas.
Sin esa información, ya generada por obligación legal, el consultor tendría que reconstruir los números desde cero, lo que encarece y ralentiza el diagnóstico. Antes de contratar una consultoría, conviene avisar a la gestoría y pedirle los documentos con antelación.

Ejemplo práctico (ilustrativo)
Imaginemos un restaurante cuya gestoría declara en el modelo 303 del trimestre una base imponible de 90.000 € (ventas sin IVA). La propia gestoría también lleva el libro de compras, donde constan 28.800 € de materia prima en ese trimestre.
Cuando el propietario pide a un consultor gastronómico que revise la rentabilidad, el primer cálculo es inmediato gracias a esos datos ya preparados:
- Food cost del trimestre: 28.800 € / 90.000 € × 100 = 32 %.
Según los benchmarks por familia de plato y la estructura de costes que maneja la consultoría, el peso de la materia prima sobre la facturación en un restaurante de servicio completo suele moverse en torno al 30-35 %. Un 32 % se sitúa dentro de ese rango: no es una señal de alarma, pero conviene vigilar su evolución trimestre a trimestre y revisar escandallos y precios si empieza a subir. Una matización importante: este 32 % se ha calculado solo con las compras del trimestre, mientras que el food cost real se obtiene con el consumo efectivo del periodo —compras más o menos la variación de existencias entre el inicio y el cierre del trimestre—, así que si el restaurante no hace recuento de stock, la cifra es una aproximación razonable, no el dato definitivo. El consultor no ha tenido que reconstruir ni una cifra: ha partido directamente de lo que la gestoría ya tenía presentado a Hacienda.
Cómo seleccionar y contratar
- Define el problema antes de llamar: cumplimiento fiscal, rentabilidad, apertura o reconversión.
- Contrata la gestoría si aún no presentas impuestos y nóminas en plazo; es obligatorio desde el primer día de actividad.
- Suma consultoría cuando necesites mejorar márgenes, carta, operativa o estrategia; filtra en consultoría de gestión y operaciones o en consultores en Barcelona si buscas proximidad, sin convertir este artículo en un listado por ciudad.
- Coordina datos: autoriza a la gestoría a enviar P&L y libros al consultor bajo confidencialidad.
- Compara propuestas por entregables, no solo por precio; revisa fichas concretas antes de contactar.
Aviso: La información fiscal y laboral de este artículo es orientativa. No sustituye asesoramiento jurídico, fiscal o laboral personalizado. Antes de aplicar cualquier criterio normativo, confírmalo con tu gestoría.
Preguntas frecuentes
¿Necesito ambos profesionales?
Casi todo restaurante necesita gestoría por obligación legal. El consultor entra cuando quieres mejorar el negocio (márgenes, carta, operativa, apertura o reconversión). En muchos momentos solo tienes gestoría; en aperturas, crisis o cambios de concepto sueles necesitar los dos, cada uno en su ámbito.
¿Quién analiza la rentabilidad?
La rentabilidad operativa (food cost, prime cost, carta, procesos) la analiza el consultor gastronómico o un perfil de consultoría financiera del directorio. La gestoría presenta impuestos y puede interpretar cifras contables, pero no suele rediseñar la operativa del local. Si solo tienes gestoría, pídele el P&L y compártelo con un consultor.
¿Qué información puede compartir mi gestoría con un consultor?
Lo habitual: libro de compras y ventas, modelos 303 presentados, cuenta de resultados, balance de sumas y saldos, nóminas y coste de Seguridad Social, y calendario fiscal del ejercicio. Con un consentimiento tuyo por escrito, la gestoría puede enviar esos documentos al consultor y ahorrarte duplicar trabajo.
¿Qué diferencia hay entre gestoría, asesoría y consultoría para un restaurante?
La gestoría tramita documentos ante la Administración (impuestos, altas, nóminas) con un enfoque ejecutor. La asesoría fiscal-laboral hace lo mismo pero con algo más de criterio e interpretación de los números. La consultoría o asesoría gastronómica no presenta impuestos: analiza el negocio (costes, carta, operativa, estrategia) para mejorar su rentabilidad. Son roles complementarios, no sustitutos.
¿Puedo cambiar de gestoría a mitad de ejercicio fiscal?
Sí, no existe ninguna obligación de mantener la misma gestoría durante todo el año natural. Lo importante es pedir a la gestoría saliente, antes de cortar la relación, los modelos ya presentados, los libros registro de facturas emitidas y recibidas y el acceso a la documentación del ejercicio en curso, para que la nueva gestoría no tenga que reconstruir desde cero los meses ya cerrados.
¿Necesito gestoría y consultor a la vez, o me basta con uno?
Casi cualquier restaurante necesita una gestoría, porque las obligaciones fiscales y laborales existen desde el primer día de actividad y no son opcionales. El consultor gastronómico es necesario cuando quieres mejorar algo concreto: márgenes, carta, operativa o crecimiento. Muchos negocios funcionan años solo con gestoría; otros, en momentos de apertura, crisis o expansión, necesitan además un consultor.
¿Tengo que separar las bebidas alcohólicas en el TPV?
En la práctica, conviene hacerlo. El consumo de alcohol como parte del servicio en sala tributa, igual que el resto de la consumición, al tipo reducido de hostelería; pero su venta para llevar se trata como una entrega de bienes y tributa al tipo general del 21 % (art. 91 de la Ley del IVA). Un TPV que no distinga ambos casos puede generar errores de liquidación que salen caros en una inspección.
¿La gestoría se encarga también de la licencia de apertura del local?
Normalmente no. La licencia de actividad o de apertura es un trámite municipal que suele gestionar un arquitecto técnico o un gestor especializado en licencias, no la gestoría fiscal-laboral. La gestoría se ocupa del alta censal (modelo 036/037), el IAE y las obligaciones recurrentes con Hacienda y la Seguridad Social; conviene coordinar ambos trámites, porque el inicio de la actividad depende de los dos.
¿Cómo sé si mi gestoría está especializada en hostelería?
Pregúntale cuántos clientes de restauración lleva, si conoce el convenio colectivo provincial aplicable en tu zona (no solo el marco estatal, el ALEH VI) y si gestiona con soltura las altas y bajas frecuentes propias de un sector con alta rotación de personal. Una gestoría generalista puede cumplir los plazos, pero una especializada evita errores de convenio y cotización que luego cuesta mucho corregir.
Si tu restaurante ya cumple en plazo con Hacienda y la Seguridad Social pero sientes que los números no mejoran, el siguiente paso no es cambiar de gestoría: es sumar una mirada de negocio. En el directorio de consultores gastronómicos encontrarás perfiles de consultoría de gestión y operaciones y consultoría financiera hostelera en toda España, incluidos los consultores en Barcelona.